Por la recuperación de la demanda, y consecuentemente del empleo, es imprescindible un esfuerzo público de reactivación, como el Plan Marshall propuesto por la DGB.
No estamos en presencia de reformas estructurales sino de destrozos institucionales, involuciones legislativas de los derechos socio-laborales y enajenación de servicios públicos a favor de intereses privados.
En el marco institucional y de política económica que impone el euro, la economía española está condenada a ser de periferia, con todas las características propias de esa condición.
La política de austeridad, de recortes y de “reformas estructurales” neoliberales se han demostrado, totalmente ineficaces e injustas. Es necesario por tanto cambiar radicalmente de política.
Los problemas de nuestra economía no tiene solución completa posible en el seno de la Unión Monetaria Europea si nos limitamos a aceptar las condiciones en que ésta está diseñada y las políticas que viene imponiendo.
Las políticas puestas en práctica de forma unánime consideran el incremento de la desigualdad social como la condición para generar “la riqueza de las naciones”. La movilizaciónde los sindicatos enEspaña y lapropuesta de referéndumen Italia.