La pugna entre democracia y “mercados” se está decantando a favor de estos últimos.Una situación en la que no solo se están cercenando derechos sociales sino que también se están sacrificando las formas democráticas.
En América, con la llegada de Franklin D. Rooselvet, se imprimió un giro radical en dirección a la recuperación económica y a la lucha contra el desempleo. Al respecto no se puede sino contemplar críticamente lo que está sucediendo en la Europa actual.
Servir en bandeja la ruptura del consenso constitucional y jibarizar nuestro crecimiento económico para un largo y decisivo periodo ha sido un error político y económico de bulto.
La imposición de un techo constitucionalmente definido al déficit público confunde lo que puede tratarse de una medida de política económica coyuntural frente a la crisis con la constitución de un proyecto permanente de regulación social y civil.